Tras la firma del armisticio la paz no llegará a Macondo. Los conservadores, temerosos ante las amenazas del coronel Aureliano Buendía, traman un atentado que, por azares del destino, traerá al pueblo a la bogotana Fernanda del Carpio, quien, al casarse con Aureliano Segundo, uno de los gemelos del bastardo Arcadio, le dará a Úrsula Iguarán sus primeros descendientes legítimos.
Mientras tanto, José Arcadio Segundo, el otro gemelo, hará posible los sueños desmesurados del patriarca al comunicar a Macondo con el mundo que con la llegada del tren abrirá las puertas a la compañía bananera que desatará las fuerzas que precipitarán la ruina del pueblo, cumpliéndose la maldición de Úrsula Iguarán pues las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.